
A raíz de la actualización de la mitología de los superhéroes durante la primera etapa de la novela gráfica se creó una veta novedosa para que los escritores amplíen el número de lectores adultos a través de historias complejas. Así, las compañías editoriales ofrecieron a sus lectores obras que exigían una competencia cultural elevada para comprender todos los significados del texto.
Como primer paso para acercarse al público adulto, nominaron al cómic en impresión de lujo como novela gráfica. Con ello, rompieron con la idea de que leerlos era cosa de niños. Esa estrategia dio como resultado un incremento en el número de lectores y permitió la renovación del género.
Bajo ese pensamiento, surgió una historia que marcó el camino para la siguiente generación de novelas gráficas: Asilo Arkhan: Una Casa Seria en una Tierra Seria, del escritor Grant Morrison y el dibujante Dave McKean. Ellos replantearon por completo al personaje de Batman y explotaron todo el bagaje psicológico que, desde su origen, manejaron sus creadores Bob Kane y Bill Finger.
Batman es un personaje pensado desde un punto de vista psicológico, donde la lucha real es librada entre la cordura y la demencia. Cada uno de los villanos y el héroe es construido desde una obsesión particular. Ese enfrentamiento tiene su campo de batalla en Ciudad Gótica, concebida desde sus cimientos con leyendas negras y rituales arcanos, donde el asesinato ocupa el primer lugar en el índice de defunciones. Sus habitantes son un reflejo de su arquitectura, adornada por gárgolas y catedrales olvidadas, donde la traza urbana desemboca sólo en callejones sin salida, rebosantes de basureros.
En ese contexto surge Asilo Arkham, clara referencia al pueblo donde H. P. Lovecraft sitúa sus historias de terror. El lector recibe la bienvenida por parte de la ciudad, donde inicia el recorrido hacia las entrañas de la demencia. Representada por el Joker, quien funge como Virgilio en el recorrido que hace Batman al interior del sanatorio y empujándolo a aceptar su lugar como rey de los locos, ya que su obsesión de salir disfrazado de murciélago a combatir el crimen es superior a los padecimientos de todos los internos.
La galería de villanos está construida con una perspectiva violenta y acorde con la idea original del texto, el cual permaneció sin explotarse debido a la censura de los años 50. Sin embargo, con la reivindicación de la labor de los escritores que trajo la novela gráfica en su segunda etapa a mediados de 1980 y principios de 1990, lograron explorar todas las posibilidades de un personaje creado para combatir psicópatas y asesinos seriales.
Por esa razón, los autores crearon al Sombrero Loco con inclinaciones pedófilas y fijación por las niñas rubias, como Alicia en el País de las Maravillas, mientras que el Espantapájaros sólo deambula por los pasillos del asilo asustando a los internos. Zeus esta obsesionado por conectarse a la electricidad porque se cree un dios, Dos Caras permanece con su fijación por la dualidad, y así, sucesivamente, todos son retratados como psicópatas que emergen de la noche para alimentar las pesadillas de los habitantes de la ciudad. Todos son convertidos en íconos de la obsesión que los mantiene cautivos en los pasillos del asilo.
A la par de la historia central, el narrador cuenta la vida del fundador y primer interno del asilo, Amadeus Arkham, quien construyó el lugar para albergar a los criminales dementes perdidos en el sistema penitenciario. Pero su propósito original cede al presenciar el asesinato de su esposa e hija a manos de uno de sus internos. Toda la recreación histórica sirve para conocer la demencia y el poder que tiene el asilo en sus moradores. Hay otros aspectos que tratar acerca de esto.
Publicado en Por Esto! 26 de enero de 2009